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Sin opción
Takeshi Kyōyama

(代替案もなく, Daitaian mo naku)

Información
Saga Takeshi Gaiden: Un Rayo entre las Nubes
Personajes
Takeshi Kyōyama
Takuo Kyōyama
Aoi Kyōyama
Nagare Uzumaki
ANBUs
Jutsus
Elemento Fuego: Látigo de Fuego
Armas Mejoradas con Elemento Rayo
Jutsu: Clon de Sombra
Elemento Viento: Huracán
Elemento Agua: Corriente Dragón de Agua
Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego
Elemento Agua: Jutsu Misil Dragón de Agua
Genjutsu: Campo de Flores
Elemento Tormenta: Rayo Ardiente
Objetos
Katana
Cuerda de Alambre
Sellos Explosivos
Kunais
Fūjin no Tsurugi

Sin opción ( 家族の問題, Daitaian mo naku) es el tercer y último capítulo del Gaiden de Takeshi.

SinopsisEditar

El último día en la AldeaEditar

Después de que su padre saliera, Takeshi miró a su madre una última vez antes de salir de casa le sonrió levemente. Ambos sabían lo que iba a pasar y ambos sabían que no podían hacer nada contra eso.

-Bueno, mamá… -murmuró Takeshi- nos vemos luego, si es que vuelvo vivo.

-Takeshi, no digas eso -dijo Aoi al borde de las lágrimas- tienes que detener la locura de tu padre, si es posible no vayas a ese lugar…

-Tengo que hacerlo -dijo Takeshi soltando una lágrima- si no voy, papá sabrá que ya sé lo que está tramando y probablemente me mate también.

-Hijo… -murmuró Aoi abrazando a su hijo- te estaré esperando para cenar.

Sonriendo, Takeshi salió de su casa y se dirigió hacia el campo de entrenamiento, donde estaba su padre, aquella persona que lo iba a traicionar cruelmente. Aunque nunca había tenido un padre especialmente bueno, Takeshi con el tiempo le tomó un poco de cariño y aprecio.

Ya en las afueras de Kumogakure, vio el campo donde usualmente entrenaba y se hizo a la idea de que posiblemente iba a ser la última vez que lo veía. Tragando saliva, caminó lentamente hacia el campo y no notó los sellos explosivos que estaban cerca suyo, por lo que cuanto explotaron mandaron a volar un poco lejos al joven pelirrojo.

-Al fin llegas -dijo Takuo tosiendo por el humo- preparé una pequeña práctica de entrenamiento para ti, espero que la superes sin sufrir ningún daño, si llegas hasta la parte final del campo la habrás alcanzado.

-Ah, ¿una práctica? -murmuró Takeshi levantándose y tocando su bufanda, para luego proceder a sacar su Fūjin no Tsurugi y avanzar por el campo.

Apenas hizo esto, una oleada de kunais volaron hacia él en todas direcciones. Takeshi rápidamente blandió su espada de lado a lado hasta crear un huracán que lo rodeara para mandar a volar los kunais y protegerse rápidamente. Takeshi decidió apurar el paso y correr para llegar al final, pero frente a él apareció un látigo de fuego que lo golpeó en el brazo levemente, haciéndole un poco de quemadura en el brazo por haberse movido ligeramente para esquivarlo.

Después de darse cuenta de que con correr no llegaba a ningún lado, Takeshi decidió crear una pequeña corriente con forma de dragón que lo llevara hasta el final, cosa que logró. Después de llegar, la corriente se deshizo rápidamente y Takeshi quedó en el piso agotado, pues crear agua de la nada no es cosa fácil.

-Superaste mis expectativas, hijo -le dijo Takuo sosteniendo la mano de Takeshi y levantándolo- yo me iré ya, al parecer me ocupan para realizar cierto trabajo -diciendo esto, sonrió- nos vemos luego -Takeshi vio como su padre se iba alejando del campo lentamente hasta cruzar por la aldea y desaparecer de su campo de visión.

La hora de la peleaEditar

Las siguientes horas Takeshi se las pasó entrenando un poco su kenjutsu y también intentó hacer el jutsu de su padre, el que le había quemado la espalda, mas no tuvo éxito. Cuando ya comenzaba a anochecer, Takeshi tragó saliva y se dirigió lentamente hacia la aldea, totalmente atento ya que sabía lo que iba a pasar.

De repente Takeshi sintió un kunai en su garganta y no pudo moverse más. Parecía que su “objetivo” había estado escondido todo el tiempo esperando la oportunidad idónea para matarlo sin piedad.

-Así que tú eres el hijo de ese bastardo de Takuo… -dijo el hombre con una voz muy grave- niño, te haré una pregunta simple. Si contestas, te voy a dejar ir fácilmente, pero si no me contestas, te voy a cortar la garganta con este kunai. Ahora, dime, ¿sabes dónde está Takuo?

Takeshi tragó saliva y dudó de las palabras del hombre, pero no tenía opción. Tenía que decirle que sí sabía dónde estaba Takuo y lo dejarían libre.

-Sí… -empezó a decir Takeshi- sí, sé dónde está Takuo -y diciendo esto, señaló adentro de la villa- la casa que está más cerca de la puerta de la villa, ahí es donde está.

-Hmm… -murmuró el hombre- bueno, confiaré en ti, pero para que no me vuelvas a localizar, necesitaré hacer esto. Lo siento -y el hombre pasó el kunai por la garganta de Takeshi, que pronto se volvió una nube de humo blanca- ¿¡qué?!

El verdadero Takeshi se encontraba escondido en unos árboles, había preparado ese clon de sombra por si alguien lo atacaba y su plan fue un éxito. Aunque estaba temblando de miedo por lo que tenía que hacer, rápidamente quitó esos pensamientos de su mente, saltó de su escondite y lanzó una bola de fuego bastante grande hacia el misterioso sujeto.

El sujeto rápidamente lanzó un dragón de agua para bloquear la bola de fuego, cosa que logró y se formó una densa capa de humo. Aprovechando esto, Takeshi rápidamente sacó un kunai y lo infundió en rayo, para luego sacar su Fūjin no Tsurugi y disipar la niebla con un espadazo de la misma. Apenas se disipó la niebla, Takeshi lanzó el kunai cerrando los ojos y esperando que diera en un punto vital, ya que no quería prolongar más la batalla.

El kunai se le clavó al sujeto en el hombro de una manera bastante profunda y el pelirrojo abrió los ojos, pero al darse cuenta de que el sujeto seguía vivo, tragó saliva y se puso en guardia con su katana.

-Pequeño estúpido… -dijo el sujeto quitándose el kunai sin dolor alguno- ¡te voy a enseñar lo que es el sufrimiento! El sujeto se lanzó hacia Takeshi con una mirada demente. El joven pelirrojo no pudo hacer más que agacharse y esquivar repetidas veces las acometidas del sujeto. En una oportunidad, Takeshi se agachó muy tarde y salió volando del impacto escupiendo sangre y quedando tendido en el suelo del campo. El sujeto se estaba riendo frenéticamente mientras Takeshi se levantaba lentamente.

-Este tipo es fuerte… -dijo Takeshi mientras se limpiaba la sangre de la boca- si no voy en serio, de verdad va a matarme…

Completamente decidido a luchar con todo su poder, Takeshi sonrió y le hizo una seña al tipo de que viniera por él. Enloquecido, el sujeto lanzó una corriente de agua muy afilada hacia Takeshi, que esquivó fácilmente y volvió a correr haciendo uso de su cuerpo monstruosamente grande. Takeshi lo estaba esperando tranquilamente y cuando estaba un poco cerca de él, hizo un sello de manos y sonrió.

-Caíste. Genjutsu: Campo de Flores -y diciendo esto, creó una ilusión de un bello bosque con muchísimos pétalos de flores, que pronto se volvieron pequeñas cuchillas que comenzaron a cortar el cuerpo del sujeto en muchas partes, incluso cortándole un brazo.

Luego de terminar la ilusión, el sujeto se mantuvo en pie y Takeshi quedó muy sorprendido, pues rara vez pierde la paciencia de esa manera. Aun estando herido, el sujeto se las arregló para moverse hacia Takeshi y escupir una gran cantidad de sangre sobre él, manchándolo completamente.

Takeshi se asustó y se traumó muchísimo por la cantidad de sangre que le estaba cayendo y por ver al sujeto casi agonizando, así que cerró los ojos, canalizó inconscientemente agua y rayo y puso sus dos manos adelante, esperando que algo saliera. Sorprendentemente, Takeshi oyó un grito muy agudo y abrió los ojos, solo para encontrar que golpeó el otro brazo del sujeto, quemándolo moderadamente.

-Je… por jugar de listo… voy a inculparte… -murmuró el sujeto mientras sacaba un kunai y se lo clavaba en el estómago, a la vez que un pergamino lleno de sangre salía de este y comenzaba a llover fuertemente- adiós, pequeño… idiota…

El cuerpo del sujeto cayó hacia atrás y Takeshi quedó estupefacto, se agachó y juntó el pergamino para luego quedarse paralizado. Lo único que pudo hacer fue gritar, un grito que se escuchó hasta su casa, donde maliciosamente su padre sonrió.

Comienza el desprecioEditar

Era una fría tarde en las afueras de Kumogakure, donde un joven pelirrojo se encontraba sosteniendo un pergamino lleno de sangre, mostrándose que tiene un cadáver justo al lado de él.

-No… esto no es mi culpa… -repetía el joven pelirrojo- esto no está pasando, esto no es mi culpa… no, esto no es mi culpa… él se suicidó, yo simplemente lo ataqué con una ilusión potente...

Un grupo de ANBU llegó rápidamente a la escena del crimen junto a su familia. Algunos ANBU no dudaron en apuntar sus espadas cortas hacia el joven mientras otros sujetaban violentamente al pelirrojo, pues este se resistía.

Takeshi Kyōyama, quedas detenido por ser sospechoso de asesinato! –Exclamó el jefe de los ANBU- Ahora, no te muevas y esto será rápido -diciendo esto, ordenó a los otros ANBU que se lo llevaran rápidamente, aunque observó que el pelirrojo mostraba señales de luchar.

-No... ¡Esperen! ¡Yo no lo hice! ¡Me tendieron una trampa, esperen! -Exclamó Takeshi inútilmente mientras se lo llevaban- Papá... diles que yo no lo hice! ¡El sujeto se suicidó! Yo... ¡Yo simplemente actué en defensa propia!!

-Takeshi... ¿cómo pudiste?... -se lamentaba un falso Takuo mientras simulaba llorar, mas cuando nadie lo vio hizo una mueca graciosa y le levantó el pulgar a su hijo, en señal de “aprobación” por lo que había hecho, lo que demostraba que no estaba muy bien de la cabeza y no tenía ni un poco de apreciación por su hijo.

Después de unas cuantas horas de charla con el Raikage, se decidió que, de ahora en adelante, Takeshi Kyoyama sería un ninja renegado y sería tratado de manera injusta por el resto de sus días en la aldea, además de que sería expulsado de la misma en 5 días. Desde ese día todos siempre lo miraban mal, siempre le decían algunos insultos y a veces lo golpeban.

En su familia las cosas no cambiaron mucho, excepto que su padre siempre estaba más contento de lo usual y su madre no cambió mucho, la actitud hacia su esposo siempre era fría y sin sentimientos, mientras que para su hijo siempre tenía cariño y amor.

Huida y encuentroEditar

Pasaron varios meses de este rechazo hacia Takeshi por parte de toda la aldea, solo que esta vez los golpes e insultos fueron de mayor calidad. Para cuando se cumplieron 5 días, un grupo de ANBU llegó a la casa de Takeshi a escoltarlo fuera de la aldea.

Pero cuando su madre fue a decirle que ya era tiempo de irse y entró a su cuarto, sorprendentemente no vio a nadie. Todas las cosas de su hijo se habían ido, así que su madre pensó que se trataba de un secuestro. Pero cuando vio que la ventana del cuarto abierta, entendió todo. Su hijo se estaba cansando de su situación y había escapado de casa.

Lejos de ahí, Takeshi se encontraba llorando de manera exagerada y llevaba su típica vestimenta, solo que se había puesto su capucha para tapar un poco su pelo y para que nadie más lo reconociera. En ese momento se topó con unos extraños que estaban hablando de una organización criminal, a la que le habían declarado la guerra las demás naciones shinobis. Takeshi automáticamente pensó en buscar refugio ahí, ya que, aunque pensó que una organización criminal era peligrosa, ayudarían a todos los que pudieran si estaban en problemas.

El pelirrojo caminó por varios días hasta que ya no pudo más y se desmayó del cansancio. En ese momento un desconocido pelirrojo también andaba por ahí y aunque se quedó parado unos momentos, rápidamente lo levantó y lo llevó hacia un pueblo cercano, donde lo curó y le dio comida por varios días, en los que los pelirrojos estuvieron hablando y curiosamente Nagare, el hombre que lo había salvado, conocía sobre esa organización criminal, así que en cuanto Nagare se fue, Takeshi compró comida y agua y siguió caminando, pues era una persona que no tenía más opción que intentar que lo ayudaran.

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